viernes, 4 de julio de 2014

Creer en Dios es cuestión de Fe.

 
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El hombre que ama a Dios sobre todas las cosas,nunca está sólo, lo acompaña Dios y su conciencia.
 
Obviamente, respeto por supuesto cualquier postura, creyente, atea o agnóstica. Ahora bien, como creyente, que no quiere decir que uno no pase por situaciones de crisis, etc. miro la figura de Jesús en el evangelio y veo un modelo de “humanidad” a imitar por todos, sin discusión (¿qué más se puede pedir a un hombre sino ser solidario con los hombres hasta el extremo, sin usar la violencia, es que se puede pedir algo más acaso?¿es que no tenemos bien acotados y analizados desde la exégesis los evangelios canónicos? ¿es que no basta el testimonio de los historiadores romanos sobre la muerte y existencia de Jesús?¿qué más queremos?) . Sentado esto, ahora doy un paso más, y hago un acto de fe, y digo que Jesús es el Hijo de Dios. Esto ya lo dijo san Pedro, que había sido cobarde, que había traicionado incluso a Jesús, pero Jesús le comprendía, sabía de su humanidad y de sus debilidades y nada menos que le confío las llaves de su reino. Ahora digo que el agnosticismo no es nada nuevo, Protágoras en la antigua Grecia era agnóstico, luego lo fue Kant, en Alemania (Prusia Oriental) en 1781 y por fin el profesor Tierno Galván fundador del partido político PSP; partido socialista popular en la transición española a quien más de un cura amigo mío votó, en aquella época. No voy a extenderme, pero quiero centrar el debate diré que Kant no terminó su obra con la Crítica de la razón pura, no, escribió (y su fiel criado Lampe le amenazó con dejarle si no rectificaba, no le bastó la censura de Wöllner en nombre del emperador Federico Guillermo de Prusia) la importante obra Critica de la razón práctica. Ahora estoy hablando como filósofo, no a nivel personal, que es lo que soy, profesor de filosofía. Bien, decía que el agnosticismo no es nada nuevo. El positivismo lógico refutó o rechazó todo argumento no verificable. Pero ya escribí que las teorías científicas están sujetas, a “revoluciones científicas” (ya cité esotro día a Thomas Kuhn y su obra). Bien, veamos, una persona puede decir, no siento a Dios. Le contestaré, no es cuestión de sensación, es cuestión de fe, y añadiré, la fe es un don. Diré además, que el Concilio dice que “los ateos por la rectitud de su vida verán a Dios”. E insistiré en Kant y diré que si leen ustedes la Critica de la razón práctica verán que la sola conciencia moral basta para justificar la necesidad de obrar moralmente, esto es, según lo exigido por el deber, y de ese modo, exige que haya Dios. Contra Camus, por muy humana y experiencial que sea su vivencia de los que mueren y son inocentes, yo no soy Dios, pero aunque haya dolor en el mundo, Jesús enseña que se puede entrar en la muerte, sin sentir a Dios, de la mano del Padre. No digamos ya nada acerca del abandono que manifiesta cuando dice “Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Ni tampoco de su fe en la unión con el Padre, del que es Verbo encarnado cuando dice “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. Todo está dicho ya aquí. Se puede pasar por noches oscuras (Juan de la Cruz) , se puede pasar por el valle de las sombras (es la experiencia del salmista) pero también dice: “nada temo, tu vara y tu cayado me sosiegan”, ¿Qué esto es fideísmo? Puede ser, ¿y qué?. A mí me vale.
Por Julio Gutierrez
Rodolfo Ramón Rodríguez Mendrales
Docente de Filosofía, Ciencias Económicas y Políticas e Inglés en SECRETARIA DE EDUCACIÓN DISTRITAL CARTAGENA
Contribuidor principal
Julio Gutierrez, cordial saludo. El tema de la Fe toma un matiz muy profundo en la Época Medieval, cuando se concilia con la Razón. Santo Tomás enseña que a Dios no llegamos por la Razón, sino por la fe. Está claro que Dios es un ser Abstracto que no puede ser comprendido por la experiencia sensible pero depende de cada ser humano acceder a su Bondad y Misericordia. Tengamos Fe, esa es la invitación no a todo el mundo, sino a aquelllas personas que quieran creer en un legado de vida que dejó nuestro Maestro Jesús con sus obras y enseñanzas, de las cuales se puede deducir que una obra de amor y abnegación valen más que mil palabras...Así sean racionales.

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